Poetas y grandes escritores han escrito sobre esto. Hoy en día, estudios revelan que ciertamente se puede morir con el corazón roto (literalmente).La revista American Heart Association recientemente ha publicado el estudio que certifica esto. No es
coincidencia que un hombre muera a los pocos días que su esposa fallece, o que una madre sufra un ataque al corazón tras la pérdida de un hijo; todo guarda relación.
Por 1990 un grupo de cardiólogos japoneses dieron por primera vez con este fenómeno, pero estudios más recientes confirman que se es susceptible 21 veces más a sufrir un ataque del corazón luego de la muerte de un ser querido.
Las emociones que se disparan al momento de perder a alguien cercano, como: dolor, tristeza, rabia y ansiedad elevan considerablemente la presión arterial, por lo que se generan coágulos de sangre y desencadenan golpes irreversibles a uno de los principales músculos del cuerpo:el corazón.
Así mismo, el artículo revela que el riesgo es mayor para las mujeres, pues en promedio, son 7.5 veces más propensas que los hombres a sufrir un infarto durante las primeras etapas de duelo.
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